Princesa de cuento

Era la puta del drama, 
el ojito derecho del delirio,
y los “yo nunca” del suicida.

Los “para siempre” de los vírgenes, 
la luna de los poetas.

Era eternamente efímera, 
una contradicción con piernas que se creían alas.

Y volátil, made in las nubes.

Apasionada a tiempo parcial.

Corredora de fondo en sus sábanas predilectas, 
y coleccionista de suspiros.

Rápida al sentir, 
pero nunca al pensar… 
y es que eso de las consecuencia,
no venía escrito en su manual.

Reina de los corazones rotos.
Zapato de cristal astillado.
Princesa de pelo corto en la más alta torre.

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